Cómo pueden las neurociencias ayudar a los líderes
La comprensión del comportamiento humano desvela a más de un líder, intentando encontrar las intervenciones que le posibiliten influir en las personas del equipo y resolver situaciones conflictivas. Es habitual escuchar la frase: “Quiero conocer técnicas de motivación”.
Esta frase aparece en estos últimos tiempos, porque ya el concepto de obediencia no da resultado.
Es así como históricamente no han sido “buenos amigos” los gerentes de línea con los del área de RRHH. Unos porque piden técnicas que resuelvan rápido sus necesidades y los otros, los de RRHH, por responder con ambigüedades, según los gerentes, y con un lenguaje psicológico que les resulta poco convincente y sobre todo cuando se les exige que cambien actitudes y modos de vincularse poco habituales en ellos mismos.
La tecnología y los avances de la biociencia de manera exponencial ubican hoy a las neurociencias como un conocimiento que abre las posibilidades de comprender el comportamiento de las personas sin basarse en una cuestión de fe. Sin ambigüedades, ilumina con certezas mucho de lo que la psicología daba cuenta desde supuestos probables apoyados en experimentos.
La explicación de cómo las conexiones neuronales y sus particularidades revelan a los gerentes o mandos medios, las causas por las que las personas actúan como actúan, genera un clima de silencio reflexivo y actitud de asombro que les impide emitir una idea o respuesta, pasados unos segundos, se escucha la expresión: ¡¡Ahora entiendo!!.
Pero en el momento que dejan la lectura o la exposición y vuelven a su acción cotidiana, y aparentemente siguen actuando de la manera que habitualmente lo hacen.
Sin embargo, no son los mismos después de conocer el funcionamiento cerebral.
El conocer los procesos cerebrales y sus relaciones con el entorno, modifica nuestras estructuras neuronales ampliando nuestro bagaje de conocimientos, la clarificación de nuestro contexto y nuestra relación con el mundo. En consecuencia ya somos diferentes y actuamos diferente.
Sin embargo, nos genera la próxima pregunta, ¿qué hacemos con la gente y cómo lo hacemos? Frente a estas preguntas en la mayoría de los casos la respuesta es el silencio. Es un silencio reflexivo, nos debatimos entre esperar que nos den una metodología de trabajo, un procedimiento.
Inconscientemente, quisiéramos aplicar herramientas que nos permita que los integrantes de nuestro equipo de trabajo respondan según nuestro plan. Pero cuando escuchamos alguna respuesta concreta de acción también decimos inmediatamente, “pero no es fácil” o “necesitamos el apoyo de la empresa”. Estas respuestas son esperables, son las expresiones lógicas de estar atravesando la incertidumbre, con la también lógica sensación de peligro, que no sabemos a dónde nos lleva esta recomendación y en consecuencia buscamos conceptos, que a modo de refugios conocidos, nos tranquiliza porque necesitamos que otros empiecen.
En otras palabras, nos acompañen y estimulen a emprender un camino que tendremos que ir construyendo mientras lo recorremos.
Esto que nos sucede a la mayoría en situaciones novedosas es semejante en todas las personas, todas; nosotros, nuestros colaboradores, nuestros superiores, todos.
Ahora bien, ¿qué hacemos?, escuchamos a los expertos, empezamos haciendo algo diferente, esperamos que otros sean los pioneros. Recordemos que para que una conducta se traduzca en acciones diferentes a las habituales requiere de dos niveles, una metodología, expresada conceptualmente en etapas puntuales de acción, y una convicción interna de la persona que iniciará la acción. Generalmente, la metodología ayuda a la toma de decisión interna de lanzarse al cambio. Y la convicción, permite decidir moverse hacia una determinada meta clara y focalizada que nos posibilite ver nítidamente la recompensa que nos dará satisfacción de la meta lograda.
Entonces, por una parte, visualizar un camino claro y estructurado en objetivos observables y resultados evaluables y por otra parte; el conocer, buscar información continua, observar el entorno que nos produzca impacto emocional positivo, nos empujará a la decisión de iniciar la acción.
Sugerencias:
- Lea y escuche a expertos. Compare y reflexione sobre conceptos que amplían su visión.
- Analice qué comportamientos debería cambiar usted.
- Elabore sus propias metodologías de implementación. No pretenda cambiar el mundo, sólo un resultado de su entorno.
- Sosténgalo en el tiempo para que los cambios tengan validez y no vuelvan a su estado habitual.
- Y por sobre todas las cosas sólo tendrá éxito si genera un clima de confianza.
Sólo les decimos que nuestras teorizaciones son el resultado de una práctica en este sentido. Por eso decimos que estamos seguros de que se puede.
Hasta la próxima
Josefina Elisii
Tags: conduccion, decisiones, ejecutivos, empresas, gestion, liderazgo, lideres, negocios, neurociencias, recursos humanos, recursoshumanos
dic 13, 2011
Josefina, has logrado que ahora sea yo el que cada dia busco tus consejos y sugerencias. Periodicamente nos estas haciendo entrega de herramientas muy utiles y que a no dudarlo nos ayudan a recorrer ese dificil camino hacia la perfeccion empresarial que siempre buscamos pero que no es tan facil encontrar.
Hasta la proxima.